Aún
De una letra surgió y enmudecida, la vida se detuvo por un instante. Tras las últimas líneas de sol me llegaron caricias musicales; sentí oleajes de tiempo envuelto en vidrios afilados y cortando el aire, llegaron en un halo rasgado de sorpresa. Un arco iris de sonrisas pinceló el suelo y en tal alfombra de deseos, me arrodillé. Pedí a Dios un sueño, quizá una quimera inalcanzable, un pellizco en el espejo de azogues blancos de ilusiones, un favor. Quise quererla como el primer día, marchitarme como hojas cercenadas a su voluntad. Volver a sentirme como entonces, y no hace tanto de aquello; pues en mi recuerdo aún continúa dejando sus huellas, por cada sendero y camino que muere en cualquier parte de mí.
No fue una ni dos, ni mil ni cien mil. No fueron millones de veces sino muchas más las que logré hundirme en su alma. Las puertas, sus ojos, abrían como palomas al aire su lejana inmensidad inacabable. Tiré mis remos al fondo para quedarme allí, para no regresar. Porque si lo que sentía en cada tramo de mi ser era el cielo, ¿para qué bajarme de aquella barca?. Abrí las velas y ondeando mis días me lancé al vacío de su corazón. Y la perdí.
Hoy es un lamento, un murmullo en mi ventana, un candil que se muere, unas manos lejanas; hoy ya no es nada. Aquellas letras que me anunciaron su vida tiempo atrás se diluyeron. Ya la luna no me habla de ella, ni los ruidos se vuelven notas, ni las calles visten de pétalos blancos. Pero aún la quiero

1 Comments:
jo ,q precioso lo q escribes.
buenos dias y un beso.
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